distress - 01 - Wattpad
distress
de hyujis
distress
Solo bastaba un último problema para que Minho perdiera la cabeza por Jisung. o Quedaron ellos solos en su apretada agenda, donde una maldita mesa los separaba.
La sensación de la angustia es desagradable. Un nudo constante en la garganta, suspiros de impotencia, ansiedad, comportamientos repentinos, una molestia que debes ocultar con tu mejor sonrisa. Una sonrisa genuina por fuera y muy dolorosa por dentro. Así lo sentía él, volviendo a suspirar luego de llegar al hotel, rodeando sus ojos por el obvio dolor de cabeza que le daría luego de recibir más órdenes.
Órdenes.
Las recibía al despertar, al levantarse, al desayunar, en el avión, en el hotel, en toda su rutina las órdenes estarían presentes; si bien no es el único en el grupo que las recibe, llegó a un punto en el que se volvieron tediosas y un gran dolor de cabeza. Está en el contrato, lo sabe perfectamente, debe cumplir con él, aunque deteriore su vida lentamente, aunque arruine sus planes, sus necesidades. Y él entiende que no puede cumplir con ciertas necesidades, lleva meses aguantándolas, probablemente es una de las tantas razones de su amarga angustia.
Sin darse cuenta, Minho se desvaneció solamente con apoyar su cabeza contra la almohada, sin soñar ni pensar, no estaba descansando realmente, tan ligero que el bajo ruido de la notificación de su celular lo despertó abruptamente, sorprendido por el contenido de aquel mensaje del personal que maneja su agenda.
"Transmisión en vivo en tres horas"
Aún con sus sentidos dormidos, trató de analizar su tarea del día, alegrándose por poder divertirse e interactuar con sus fanáticos luego del concierto de la noche anterior. Sin embargo, otra notificación iluminó su pantalla, quedando en blanco por el nombre que resaltaba en ella.
"Acompañado de Han"
Suspiró negado, en su mente buscando formas de eludir dicha orden sin causar problemas con sus superiores.
No, no es que no quiera pasar tiempo con su compañero de grupo, porque para empezar, Minho ama a Jisung, pasar tiempo con él es maravilloso en todo sentido, inclusive si están solamente respirando al mismo tiempo. Pero hay algo que no han resuelto desde el comienzo del tour, pues Minho prefirió no comentar sobre esa necesidad que arruina sus días; en tiempos de viaje y conciertos, tenían como acuerdo no interponer su relación con el trabajo, ya que debían concentrarse en ser cada día mejor y superar las expectativas de sus fanáticos.
Realmente lo intentó, intentó no sobrepensar por las noches, intentó no extrañarlo demás, cada día que pasaba era un infierno, ni siquiera compartiendo habitación podría calmar su necesidad. Rodeados de personal, los demás miembros, tener cuidado con cámaras ocultas, fanáticos que los siguen, el contrato.
Lo describe como un dolor en el alma el no estar cerca de la persona que amas y no poder pasar tiempo con él. Si bien tienen sus tiempos libres a solas, no pueden permitirse ciertos caprichos, las restricciones lo volvían loco, había pasado bastante tiempo desde la última vez que pasaron un buen momento juntos, desde entonces, Minho podría decir que estaba agobiado.
Será un largo día.
Ensayos, grabaciones, pruebas de vestimenta, maquillaje, concierto, su trabajo finalmente había terminado exitosamente. El día se había esfumado como el vapor de su ducha con agua tibia. El bailarín, aún aturdido, limpiaba su cuerpo con cansancio, ya que había gastado toda su energía, aún más con el entrenamiento de la mañana. Estaba listo para volver a recostarse en su habitación, ya vestido llegó y su rostro se endureció al ver algunos miembros del personal arreglando la habitación; la cortina cerrando la ventana, los sofás, el trípode frente a ellos, suspiró al recordar lo que aún faltaba por hacer.
Y ahí estaba él, también bañado, secando su avellano cabello, luciendo su característica brillantez, igual de cansado que él. Jisung asentía a las tareas del personal, con sus ojos empequeñecidos, procesando cada orden de lo que harían en la transmisión, esperando a que los minutos pasaran para activar la cámara del celular. Minho, aún esperando que sus miradas pudieran encontrarse, se llevó una decepción al notar que el menor se había dado la vuelta.
No había absolutamente nada de malo en ellos, pero aparentemente, ambos entendían lo que necesitaban. A través de los juegos, conversaciones casuales e incluso tenerse cerca dentro del concierto, había un gran muro que impedía que pudieran verse siquiera a los ojos. Debían ser profesionales en sus trabajos, pero ahora mismo el mundo parecía estar en contra de ellos, porque la orden de sentarse en los sofás había sido dada. No se miraban ni se hablaban, esperaban en silencio a que el personal se acomodara detrás de la cámara, mientras una mesa circular los separaba.
Todo estaba planeado específicamente para fingir.
Su angustia pasó a ser una molestia, a pesar de que se encontrara hablando con total normalidad, fingiendo interés por las hojas de la misión que su pareja le mostraba, por dentro su estómago se retorcía descaradamente, no podía soportar ni un segundo más de aquella farsa. Se supone que está acostumbrado a ser solo amigo, compañero, de Jisung. Realmente había pasado mucho tiempo, demasiado tiempo desde la última vez, sus manos ardían por sentirlo nuevamente. Las miradas superficiales que se daban de vez en cuando, los roces de manos que lo enloquecían, no tomarle atención a la misión, el personal viendo cada uno de sus movimientos, la maldita mesa en medio de ellos.
La sed lo atacó, el calor llegaba por su pecho hacia sus piernas, donde Jisung miraba de reojo cada oportunidad que tenía, y Minho podía sentir que estaba siendo observado, sus manos chocándose torpemente era solo una excusa, inclusive su tema de conversación había perdido sentido. Las dos personas del equipo aún seguían dando órdenes, "sigan conversando sobre la misión", ¿por cuánto tiempo más debía fingir?
Ni siquiera habían pasado treinta minutos, estaba harto, podía sentir su piel enrojeciendo ante la más mínima orden, Jisung se había vuelto más insistente con sus miradas, usando algunas palabras que solo ellos podían entender. Minho era capaz de mandarlo todo a la mierda si tan solo la estúpida mesa no estuviera interviniendo con sus insanos pensamientos. Mordió sus labios y suspiró, la angustia ahora era una cólera insufrible en su garganta, ardiendo dolorosamente, tanto, que podría llorar.
— Terminamos por hoy, buen trabajo.
Fue como si un ángel hubiera bajado del cielo a darle una bendición, de un momento a otro la cámara ya había desaparecido y el personal ya se retiraba de la habitación del hotel, dando una orden que Minho definitivamente no había escuchado, ya que lo primero que hizo fue conectar sus ojos con los contrarios, finalmente. Aún sentado en el sofá, miró pacientemente a Jisung para hacerle saber que realmente lo necesitaba; el contrario, por otro lado, se miraba tan confundido como una caricatura.
— ¿No vendrá hyung a dormir en esta habitación luego?— el menor había preguntado después de entender la mirada furtiva del más grande.
— ¿Eso es lo que te preocupa ahora mismo?— frunció su mirada, aún con necesidad de arrojar la mesa que los separaba.
No pudo evitar responder de esa forma, pues a pesar de llevar años junto a él, aún habían ciertos temas que le cuestan charlar, su forma de demostrar que algo andaba mal era respondiendo así, sabiendo que no es correcto hablarle rudo a Jisung. Pero no puede hacer nada al respecto, se siente tonto por esperar que el menor leyera su mente y actuara sin preguntar.
Inmediatamente se disculpó entre dientes. Hizo el amago de levantarse e irse con vergüenza, sin embargo, su pareja se le adelantó y evitó todas sus acciones. La mirada de Jisung lograba vencer toda inseguridad en él, un solo parpadeo de aquellos orbes oscuros acariciaban su alma, su rostro cautivante y tan brillante le sacaba un suspiro, decidió hablar después de un largo silencio.
— T-Te extraño...— confesó sin querer mirar al menor, siempre lograba sentirse indefenso al estar a solas con él.
Por otro lado, el menor sintió escalofríos por lo distinto que Minho podía ser, Jisung es el único que conoce de verdad al mayor, inclusive sus partes vulnerables. Entendió al fin lo que tanto quiso descubrir todo el día, puesto que el sentimiento era mutuo, ambos se necesitaban ahora mismo.