FORTNIGHT; ZOMBIES 4 - 02 - Wattpad

FORTNIGHT; ZOMBIES 4

deo notmariss

FORTNIGHT; ZOMBIES 4

FORTNIGHT; ZOMBIES 4

Fanfiction

"te amo, esta arruinando mi vida"
¿que puede hacer Vanyssa, cuando quién más ama deja de mirarla?
"Ahora, estás en mi patio,
nos hemos convertido en buenos vecinos
Tu esposa riega flores, quiero matarla"
-'🍷⁠*⁠.⁠✧
ZOMBIES 4 X OCFEM!

El silencio aún reinaba, interrumpido solo por el sonido acompasado de dos respiraciones tranquilas. Vanyssa y Vargas seguían dormidos, envueltos en mantas desordenadas, uno junto al otro, como si el cansancio los hubiera vencido en medio de una conversación inconclusa.  
La puerta se abrió con un leve chirrido.  
—Con razón no escucharon nada —susurró una voz divertida.

Vera asomó la cabeza, con su cabello ya atado en una media cola y una taza humeante en la mano. Avanzó con sigilo, observándolos dormir con una ceja alzada. No era la primera vez que los encontraba así. A veces se preguntaba cuánto se querían realmente Vanyssa y Victor. No por pesimismo, sino porque había algo entre Vanyssa y Vargas que no lograba percibir entre los otros dos.  
Pero, por supuesto, solo lo pensaba. Jamás se atrevería a cuestionarlo en voz alta.  
Sabía que Vanyssa estaba completamente enamorada de Victor, y que si alguien insinuaba lo contrario, ella sería capaz de alejarse de Vargas con tal de no hacer sentir inseguro a su prometido. Pero... ¿hasta qué punto ese sentimiento era recíproco?  
Dejó la taza en una repisa cercana y se sentó en el borde de una cama vacía.  
—Ya es tarde para seguir fingiendo que el día no ha comenzado —dijo en voz alta, lo suficiente como para despertar a alguien.  
Vargas fue el primero en moverse. Parpadeó un par de veces, visiblemente confundido, y luego frunció el ceño al ver a Vera frente a él.  
—¿Qué hora es? —murmuró, incorporándose.  
—Hora de levantarse —respondió ella con una sonrisa—. Y de que me cuenten qué hacen ustedes dos durmiendo juntos sin avisar.  
—Nada fuera de lo común —respondió Vargas, sobándose los ojos.  
—Claro que no —replicó Vera con tono irónico.  
—Te fui a buscar. Estabas más dormida que un oso en invierno.  
Ella alzó una ceja, sin creerle del todo.  
—No inventes excusas para querer quedarte a solas con ella.  
Vargas solo rodó los ojos.  
—En fin, levántense. Tenemos que ayudar a recolectar todo. Hoy salimos de Lado Oscuro. La matriarca nos guiará hacia la huerta.  
—¿Qué? —Como si esas palabras fueran una alarma, Vanyssa se incorporó de inmediato—. ¿Tan pronto?  
—¿Lo sabías? —preguntó Vera, girándose hacia ella.  
—Victor y yo hablamos un par de veces sobre eso. Era algo que la matriarca venía considerando desde hace tiempo —respondió Vanyssa, mirando a su alrededor—. Hablando de Victor... ¿dónde está?  
—No lo sé. Apenas lo vi esta mañana —dijo Vera, encogiéndose de hombros.  
—Seguramente se escapó otra vez —comentó Vargas.  
—Como siempre —añadió Vera, rodando los ojos—. Tiene que dejar de irse sin avisar. No podemos seguir cubriéndolo todo el tiempo. Y con eso me refiero a ti, Vanyssa.  
—Sí, como sea... ¿Quieres algo para beber? —le preguntó Vanyssa a Vargas—. Apurémonos. Si tenemos que empezar con la recolección, yo necesito hacer la última revisión de los movimientos de los guardias.

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Vera suspiró, visiblemente cansada. Vargas no paraba de interrumpir su paz con una serie de silbidos melódicos, que más que agradables, resultaban molestos para los demás.  
—Vargas —canturreó ella con una sonrisa sarcástica—. Si sigues silbando, te catapultaré al sol.  
—Vera, si silbo, me olvido de que estoy trabajando —dijo él, señalando los cestos vacíos que estaban cargando en los carruajes—. Y trabajar me hace olvidar el hambre.  
—¿A dónde se fue Victor? —preguntó, irritada—. Estoy harta de que vague por ahí mientras yo me arruino las manos haciendo su trabajo —señaló sus palmas—. Al menos podría ayudar a su prometida, pero seguramente ni eso está haciendo —rodó los ojos.  
Vargas hizo una mueca. Algo dentro de él se removió al escuchar la palabra "prometida". Todavía no se acostumbraba a que Vanyssa y Victor estuvieran por casarse.  
—¡Con permiso, que voy volando! —se oyó una voz a lo lejos.  
Fue como si lo hubieran llamado. Ya estaba ahí.  
—¡Victor, detente! —exigió la vampira.  
—¡Wow, amigo! —dijo Vargas, sorprendido.  
—¡Uno de mis mejores aterrizajes! —exclamó Victor con alegría, mientras miraba a sus dos amigos con una gran sonrisa.  
—¡Victor!  
—A tu servicio.  
—La matriarca ha preguntado por ti. ¿No se supone que eres el próximo líder? No puedo seguir cubriéndote. ¡Y menos Vanyssa! Deja de aprovecharte de ella. Que te ame no significa que deba estar ocultando tus problemas todo el tiempo.  
—Lo siento. Traje algo para compensarlo —dijo, extendiendo el objeto en su mano.  
—¡Fruta de sangre! —exclamó Vargas, sorprendido.  
—¡Oh! ¿Me trajiste un obsequio? De mi color favorito: rojo sangre —Vera le arrebató la fruta de las manos a Victor y le dedicó una sonrisa.  
—¿Dónde la encontraste? —preguntó Vargas.  
Antes de que Vera pudiera darle un mordisco, Victor le quitó la fruta de las manos.  
—La traje para los tres —dijo, mientras los otros dos lo miraban con una ceja alzada—. Cuatro, para los cuatro... ¿Dónde está Vanyssa, por cierto? La traje para celebrar que por fin saldremos de esta ciudad.  
—¿Celebrar? Todos están aterrados —le recordó Vera.  
—Nadie quiere dejar Lado Oscuro —añadió Vargas.  
—Bueno, yo sí —ambos lo miraron—. Escuchen, amo Lado Oscuro, de verdad, pero hay un mundo allá afuera. Quiero verlo, o al menos intentarlo.  
—Puedes quedártelo —dijo Vera—. Si no tengo vida nocturna, no tengo vida en absoluto.  
—Tranquila, Vera, estarás de vuelta y aburrida antes de lo que crees —iba a continuar cuando alguien apareció.  
Con un movimiento veloz, Vanyssa aterrizó frente a los tres presentes, con una gran sonrisa.  
—Hola —saludó—. ¿Qué hacen? ¡Volviste! —se lanzó sobre Victor para abrazarlo, y él sonrió.  
—Sí. Y muchas gracias por cubrirme.  
Ella lo miró.  
—No hay de qué. Lo que sea por ti —observó la fruta en su mano—. ¿De dónde la sacaste?  
—La traje para los cuatro. Estaba diciendo que hay que celebrar que saldremos de aquí.  
—Oh, pues... me parece excelente. Es aterrador, sí, pero me gustaría ver qué hay más allá —dijo Vanyssa.  
—Bueno, compartamos este bebé —dijo Victor, levantando la fruta.  
—Perfecto —añadió Vargas.  
—Saben... odio compartir —dijo Vera, haciendo que los demás la miraran. Victor le colocó la fruta frente al rostro y la movió un poco, haciendo un puchero como si rogara. Ella suspiró—. Pero lo haré.  
—¡Sí! —exclamó Victor, triunfante.  
—¡Vampiros, es hora de salvar Lado Oscuro! —la voz de la matriarca los interrumpió—. ¡La cosecha nos espera!  
Todos gritaron de alegría, pero después de un momento, Vanyssa sintió algo extraño. Como si todo esto fuera demasiado fácil para ser real.  
—Van —la llamó Vargas. Ella giró el rostro hacia él —¿Vienes?  
—Oh... em... sí, sí —respondió, comenzando a caminar junto a sus amigos.